La Sangre de Tharsis · Libro 2

La Noche del Fuego

La muerte del rey Arghas II ha abierto una grieta en Tharsis, y los hombres de la reina ya han empezado a buscar los nombres que deben desaparecer. En el arrabal, Orthon comprende demasiado tarde que el pasado ha encontrado la puerta de su fragua. Diecinueve años atrás, una noche de lluvia, Hessur el Gris le entregó un recién nacido, una bolsa de plata y una única orden: que el niño jamás supiera de dónde venía. Orthon aceptó aquel destino ajeno porque deseaba un hijo, y durante casi dos décadas amó a Arhan como sangre propia, aun sabiendo que algún día la mentira podía traer cuchillos a su casa. Ese día llega bajo la forma de dos asesinos de la Casa Khadur. La fragua arde durante la noche, Orthon y Meira caen en el barro, Bras desaparece por los tejados y Arhan, empujado por una furia que no comprende, mata por primera vez con el martillo de su padre. No hay gloria en ese acto, solo humo, sangre, culpa y el derrumbe absoluto de la vida que conocía. Perdido entre los callejones de Tharsis, Arhan busca a su hermano sin hallarlo, perseguido por el recuerdo de sus padres muertos y por el rostro del hombre que ha matado. Antes del amanecer, en el puerto, lo encuentra Hessur el Gris, el anciano que conoce su nombre, su origen oculto y la razón por la que los hombres de Khadur seguirán buscándolo. Arhan no confía en él, no lo perdona y no quiere escuchar promesas de destino ni de sangre. Quiere venganza. Pero Hessur le advierte que la venganza es precisamente la trampa que sus enemigos esperan. Sin casa, sin padres, sin saber si Bras vive o ha muerto, Arhan abandona Tharsis por las puertas del norte junto al hombre gris. No lo hace por fe ni por obediencia, sino porque no le queda otro camino. Atrás quedan la fragua, el fuego y la infancia. Delante aguardan los dólmenes, la verdad de su sangre y una guerra que todavía no conoce su nombre.

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Sobre este libro

La muerte del rey Arghas II ha abierto una grieta en Tharsis, y los hombres de la reina ya han empezado a buscar los nombres que deben desaparecer. En el arrabal, Orthon comprende demasiado tarde que el pasado ha encontrado la puerta de su fragua. Diecinueve años atrás, una noche de lluvia, Hessur el Gris le entregó un recién nacido, una bolsa de plata y una única orden: que el niño jamás supiera de dónde venía. Orthon aceptó aquel destino ajeno porque deseaba un hijo, y durante casi dos décadas amó a Arhan como sangre propia, aun sabiendo que algún día la mentira podía traer cuchillos a su casa. Ese día llega bajo la forma de dos asesinos de la Casa Khadur. La fragua arde durante la noche, Orthon y Meira caen en el barro, Bras desaparece por los tejados y Arhan, empujado por una furia que no comprende, mata por primera vez con el martillo de su padre. No hay gloria en ese acto, solo humo, sangre, culpa y el derrumbe absoluto de la vida que conocía. Perdido entre los callejones de Tharsis, Arhan busca a su hermano sin hallarlo, perseguido por el recuerdo de sus padres muertos y por el rostro del hombre que ha matado. Antes del amanecer, en el puerto, lo encuentra Hessur el Gris, el anciano que conoce su nombre, su origen oculto y la razón por la que los hombres de Khadur seguirán buscándolo. Arhan no confía en él, no lo perdona y no quiere escuchar promesas de destino ni de sangre. Quiere venganza. Pero Hessur le advierte que la venganza es precisamente la trampa que sus enemigos esperan. Sin casa, sin padres, sin saber si Bras vive o ha muerto, Arhan abandona Tharsis por las puertas del norte junto al hombre gris. No lo hace por fe ni por obediencia, sino porque no le queda otro camino. Atrás quedan la fragua, el fuego y la infancia. Delante aguardan los dólmenes, la verdad de su sangre y una guerra que todavía no conoce su nombre.

Autor: TOLMARHER
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