La Sangre de Tharsis · Libro 1

El Buitre y el Bastardo

El Buitre y el Bastardo abre la saga La Sangre de Tharsis con el nacimiento de un presagio. En el arrabal de Tharsis, lejos de los mármoles del palacio y de los juramentos podridos de la nobleza, Arhan vive como aprendiz de herrero bajo la protección de Orthon, el hombre que lo crió como a un hijo. Tiene diecinueve años, manos de fragua, mirada cerrada y un mechón plateado en la sien izquierda que nadie ha sabido explicarle. Para él, el mundo termina en el yunque, en el hierro candente y en las callejas donde los comunes sobreviven sin preguntar demasiado por los asuntos de los reyes. Pero la muerte de Arghas II sacude los cimientos de Tharsis. Mientras el reino contiene el aliento y las casas nobles empiezan a contar espadas, rumores y bastardos, una luna plateada se alza sobre la ciudad circular como si los viejos dioses hubieran vuelto a mirar hacia los hombres. En los tejados del arrabal, un buitre leonado espera. No grazna. No vuela. Solo observa, como si ya conociera el nombre del muerto que aún no ha caído. Cuando los hombres de la Casa Khadur llegan al barrio bajo preguntando por el herrero, Arhan comprende que algo se ha quebrado para siempre. No son matones de taberna ni soldados con órdenes vulgares: son asesinos de guante blanco, enviados desde las sombras de la corte para borrar una sangre que no debía sobrevivir. Buscan a un muchacho imposible, un bastardo secreto del rey muerto, una amenaza nacida antes de que el nuevo trono pueda asentarse. Orthon miente para protegerlo. Arhan observa desde lejos. Y, por primera vez, entiende que su vida sencilla quizá nunca fue suya. Mientras Tharvan, hijo legítimo de Arghas II, asciende hacia una corona que le pesa más que una armadura mojada, la reina Khadissa mueve sus piezas con fría paciencia. Detrás de ella respiran los Khadur, Oriente, los altares oscuros y una ambición que no se conformará con gobernar Tharsis: quiere rehacerla. Las casas atlantes callan, calculan o tiemblan. Los viejos linajes recuerdan la caída de Argantia, aunque ya no sepan distinguir memoria de maldición. En medio de esa intriga, Arhan sigue sin conocer la verdad de su nacimiento. Ignora que su sangre lo condena y lo eleva. Ignora que su nombre, aún oculto, puede incendiar el reino. E ignora que en algún lugar del pasado duerme Kalibar, la espada de oricalco llegada de los días hundidos de Argantia, una reliquia viva que no perdona a quien la desea demasiado. El Buitre y el Bastardo es la historia de una inocencia rota, de una corona manchada antes de tocar una frente y de un muchacho que empieza a ser perseguido antes incluso de saber quién es. En Tharsis, la sangre no olvida. Las piedras escuchan. Y cuando el buitre espera sobre el tejado, es porque el destino ya ha empezado a comer.

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Sobre este libro

El Buitre y el Bastardo abre la saga La Sangre de Tharsis con el nacimiento de un presagio. En el arrabal de Tharsis, lejos de los mármoles del palacio y de los juramentos podridos de la nobleza, Arhan vive como aprendiz de herrero bajo la protección de Orthon, el hombre que lo crió como a un hijo. Tiene diecinueve años, manos de fragua, mirada cerrada y un mechón plateado en la sien izquierda que nadie ha sabido explicarle. Para él, el mundo termina en el yunque, en el hierro candente y en las callejas donde los comunes sobreviven sin preguntar demasiado por los asuntos de los reyes. Pero la muerte de Arghas II sacude los cimientos de Tharsis. Mientras el reino contiene el aliento y las casas nobles empiezan a contar espadas, rumores y bastardos, una luna plateada se alza sobre la ciudad circular como si los viejos dioses hubieran vuelto a mirar hacia los hombres. En los tejados del arrabal, un buitre leonado espera. No grazna. No vuela. Solo observa, como si ya conociera el nombre del muerto que aún no ha caído. Cuando los hombres de la Casa Khadur llegan al barrio bajo preguntando por el herrero, Arhan comprende que algo se ha quebrado para siempre. No son matones de taberna ni soldados con órdenes vulgares: son asesinos de guante blanco, enviados desde las sombras de la corte para borrar una sangre que no debía sobrevivir. Buscan a un muchacho imposible, un bastardo secreto del rey muerto, una amenaza nacida antes de que el nuevo trono pueda asentarse. Orthon miente para protegerlo. Arhan observa desde lejos. Y, por primera vez, entiende que su vida sencilla quizá nunca fue suya. Mientras Tharvan, hijo legítimo de Arghas II, asciende hacia una corona que le pesa más que una armadura mojada, la reina Khadissa mueve sus piezas con fría paciencia. Detrás de ella respiran los Khadur, Oriente, los altares oscuros y una ambición que no se conformará con gobernar Tharsis: quiere rehacerla. Las casas atlantes callan, calculan o tiemblan. Los viejos linajes recuerdan la caída de Argantia, aunque ya no sepan distinguir memoria de maldición. En medio de esa intriga, Arhan sigue sin conocer la verdad de su nacimiento. Ignora que su sangre lo condena y lo eleva. Ignora que su nombre, aún oculto, puede incendiar el reino. E ignora que en algún lugar del pasado duerme Kalibar, la espada de oricalco llegada de los días hundidos de Argantia, una reliquia viva que no perdona a quien la desea demasiado. El Buitre y el Bastardo es la historia de una inocencia rota, de una corona manchada antes de tocar una frente y de un muchacho que empieza a ser perseguido antes incluso de saber quién es. En Tharsis, la sangre no olvida. Las piedras escuchan. Y cuando el buitre espera sobre el tejado, es porque el destino ya ha empezado a comer.

Autor: TOLMARHER
Año de publicación: 2026

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