Sobre este libro
En medio de un mar infinito de arena se alza una ciudad antigua, orgullosa y condenada, donde cada muro guarda plegarias viejas y cada sombra puede ocultar el roce de una divinidad. Allí, bajo la vigilancia implacable del sol y la luna, los hombres gobiernan creyéndose reyes, sin comprender del todo que no son más que piezas en una guerra sagrada librada desde antes del nacimiento de su estirpe. Cuando un joven príncipe hereda la corona, también hereda deudas invisibles, juramentos rotos y enemigos que se mueven tanto en los corredores del palacio como en los reinos de lo sobrenatural. Cercado por la traición, el deseo de poder y la voluntad cruel de los dioses, deberá escoger entre obedecer el destino o quebrarlo. Y de esa elección nacerá una herida tan honda que ni el desierto, paciente guardián de todos los secretos, podrá borrar su eco.
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