Sobre este libro
La ciudad se alza como una colmena enferma sobre un mundo que ya olvidó el sol. En sus niveles inferiores, entre vapor, chatarra y luces moribundas, la multitud sobrevive aplastada por el peso de las torres, la miseria y las máquinas que un día prometieron redención. Allí abajo, donde la suciedad tiene memoria y el miedo se esconde en las tuberías, un cazador de alimañas cumple un oficio indigno y necesario. Pero en las últimas horas de su vida ordinaria descubrirá que las verdaderas plagas no son siempre las que corretean por los túneles. A veces llevan uniforme. A veces gobiernan. A veces sostienen el orden mismo de la urbe. Entonces deberá escoger entre seguir sirviendo a una civilización podrida o abrir en ella una grieta fatal. Y cuando comience el descenso final, no solo caerá un hombre: puede caer una ciudad entera.
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