THYDOM THYDOM.COM
Entrar Regístrate gratis
Cabecera de la serie La Guerra de los Mil Tronos

Serie editorial

La Guerra de los Mil Tronos

Serie en curso · Nuevas entregas en camino

Serie de 6 libros

RunaContinuus Nexus
por Tolmarher Autor
4,49 57 votos
Lectura web Audiolibro
Comenzar la serie

Sobre esta serie

En el Eternum, donde imperio, fe y guerra se confunden bajo la sombra de fuerzas antiguas, la humanidad se desgarra en una lucha por el poder, la sangre y la supervivencia. La Guerra de los Mil Tronos es una saga de ciencia ficción oscura y épica, donde cronistas, inquisidores, profetas, guerreros y entidades arcónticas se cruzan en un universo de traición, deseo, posesión y conquista. A bordo de astronaves malditas, en ciudades escudo consumidas por la intriga y bajo la mirada de emperadores y dioses que aún desean, cada victoria exige un precio brutal. Nadie permanece puro. Nadie escapa intacto. Y en el corazón de esa guerra interminable, lo que está en juego no es solo el dominio de los mundos humanos, sino el alma misma de quienes todavía creen gobernarlos.

Tolmarher
Tolmarher Autor
Seguir

Libros de esta serie

6 libros

Portada de La Guerra de los Mil Tronos
Libro 1

La Guerra de los Mil Tronos

4,4961 votos
Lectura web Audiolibro

La Guerra de los Mil Tronos — La Guerra de los Mil Tronos I Una novela de Tolmarher Serie: Continuus Nexus – Octava Saga Cuando el universo se rompe, no nace la esperanza, sino el orden impuesto por la sangre. Más de once milenios después de la Conjunción Infernal, la humanidad sobrevive atrapada en el Eternum: una macrogalaxia monstruosa, sellada, donde miles de realidades colisionadas luchan por no desaparecer. Allí, el Neoimperio extiende su dominio como una sombra sagrada y terrible, gobernado por el linaje genético de los Nimrod, emperadores-profetas clonados que no reinan por derecho divino, sino por necesidad cósmica. Su fe no promete redención, sino supervivencia. Su doctrina no consuela: disciplina. Jared, el Crosariano, fue arrancado del pasado. Rescatado de una barcaza colonial perdida durante milenios, despierta en una era que no reconoce, investido como Maestre Imperial, cronista y escriba del Hegemón. Su misión no es juzgar, ni comprender, sino recordar. Fijar el canon de una guerra que no empezó con él ni terminará con nadie: La Guerra de los Mil Tronos. Acompañando al Vhaxar Vidarna, uno de los Diez Mil Hijos del Emperador, Jared es testigo de la reimposición violenta del orden imperial en Hastapor, un sistema estelar degenerado en nido de piratas, esclavistas y herejes. Lo que sigue no es una campaña, sino una aniquilación ritual: flotas desgarradas en órbita, lunas convertidas en infiernos de magma eterno, ciudades tomadas calle a calle bajo el fuego de dragones de guerra y legiones Kurgán acorazadas. No hay héroes en esta historia. Solo vencedores y los que aún no han sido castigados. Mientras la sangre riega mundos enteros y el estandarte de la Legión de la Mano Blanca se alza sobre las ruinas, Jared comienza a comprender la verdad más oscura del Eternum: que el Khabal no es el único horror, que el orden también devora, y que la unificación de la humanidad exige un precio que ninguna conciencia puede pagar sin quebrarse. Dudará. Escribirá. Y luego borrará sus propias dudas para seguir vivo. Porque en el Eternum, la fe es una herramienta. La compasión, una debilidad. Y la historia solo pertenece a quienes sobreviven para escribirla. La Guerra de los Mil Tronos inaugura la octava serie del Continuus Nexus: una ópera espacial grimdark, brutal y mística, donde la humanidad avanza hacia su destino no guiada por la luz, sino empujada por el sacrificio, el terror y una pregunta imposible de responder: ¿es el Neoimperio la última muralla frente al caos… o solo otra forma de condenación eterna?

Portada de El Cronista
Libro 2

El Cronista

4,4951 votos
Lectura web Audiolibro

El Cronista — La Guerra de los Mil Tronos II Una novela de Tolmarher Serie: Continuus Nexus – Octava Saga Quince años estándar después de los sucesos de Las Tres Perlas, el Neoimperio domina una franja inmensa del Oriente de Ekron-Dagán, pero su poder es una costra sobre una herida que nunca cerró del todo: la Conjunción Infernal. En el vasto Eternum, donde galaxias superpuestas sobreviven como cicatrices cósmicas, la fe no consuela: endurece. El orden no redime: somete. Gurney de Japeto, hijo de agricultores de un mundo crepuscular sometido, fue arrancado de los campos de cebada a los seis años para servir a la Orden de Escribas y Cronistas en Nod. Su pluma debía registrar historia, no cambiarla. Su destino era el biopergamino, no la sangre. Enviado a documentar unas excavaciones en Hiperión —planeta arrasado dos siglos atrás por desafiar a la estirpe Nimrod—, el joven cronista se ve atrapado en una conjura que desborda la arqueología y roza la herejía suprema. Bajo las arenas yace una reliquia prohibida: una Semilla Genética pura de Dave de Orión, el Mesías Rojo cuyo linaje fundó imperios y desató guerras santas. Manipulado por una Hermana del Camino cuya ambición trasciende su voto, rodeado de Mordus heréticos, mercenarios Andalore y fuerzas crepusculares, Gurney descubre que su presencia no fue casual. Fue traído para escribir una versión oficial… o para legitimar un nuevo Mesías. Cuando la conspiración estalla y una flota hereje equivalente a dos legiones se concentra en Vanguardia VIII, el destino del Neoimperio pende de un hilo. Solo la intervención de los Exoditas del Poniente Galáctico evita una guerra inmediata. Pero ellos no pueden tocar tierra. El trabajo final recae en un cronista. En el vientre de una fortaleza devastada, entre vísceras, humo y traición, Gurney despierta a una verdad imposible: porta en sus manos el poder exomante que jamás supo poseer. Y deberá decidir si es solo testigo de la historia… o su ejecutor. El Cronista es una novela grimdark de ópera espacial donde la fe se enfrenta a la genética, el deseo a la doctrina y la inmortalidad a la condena. En la Guerra de los Mil Tronos no hay héroes luminosos. Solo voluntades que administran el mal para evitar algo peor. Y a veces, el destino del Imperio descansa en quien debía limitarse a escribirlo.

Portada de El Tercer Sacrificio
Libro 3

El Tercer Sacrificio

4,5056 votos
Lectura web Audiolibro

El Tercer Sacrificio — La Guerra de los Mil Tronos III Una novela de Tolmarher Serie: Continuus Nexus – Octava Saga En la Ciudadela del Hegemón, en Nod, donde la piedra y el metal Exo conservan más secretos de los que muestran, una orden desciende desde lo más alto del poder imperial. No es una convocatoria abierta ni un mandato público. Es una selección. Carmen, Hermana del Camino formada en los santuarios genéticos, es llamada desde los dominios de Phyros XI. Teseo, cronista joven, sin más valor que su memoria y su pluma, es arrancado de la rutina para convertirse en testigo de algo que aún no comprende. Ragnar, Maestro Inquisidor Kurgán, portador de una voluntad que no admite fisuras, responde como siempre: sin preguntas, sin duda, sin compasión. Ninguno de ellos ha sido elegido por azar. En los corredores sellados de Nod, bajo la vigilancia de la Iglesia de Nimrod y la sombra constante de la Cofradía de Inquisidores, el nombre de Dante pesa más que cualquier decreto. No como héroe. No como salvador. Sino como algo distinto. Algo que regresó cambiado tras la Luna de Sangre, arrastrando consigo una verdad que no ha sido compartida. La guerra no ha estallado. Aún no. Pero en el vacío, más allá de los mundos sometidos al Neoimperio, las astronaves comienzan a alinearse. Flotas enteras se desplazan sin proclamas, sin estandartes, como si obedecieran a un orden anterior a la propia voluntad humana. No hay declaraciones. No hay enemigos visibles. Solo trayectorias que convergen. Cuando los elegidos reciben la orden de presentarse en la dársena 10191, comprenden que han dejado de ser individuos para convertirse en piezas. No de una campaña. De algo más antiguo, más oscuro, más profundo. Porque en el Continuus Nexus, las decisiones que cambian la historia no se anuncian. Se ejecutan en silencio. Y cuando el sacrificio comienza… nunca es el que uno esperaba.

Portada de Arconte
Libro 4

Arconte

4,5048 votos
Lectura web Audiolibro

Arconte — La Guerra de los Mil Tronos IV Una novela de Tolmarher Serie: Continuus Nexus – Octava Saga Tras el desastre de Naraka, ninguna victoria queda limpia y ninguna derrota permanece enterrada. El cuarto libro de La Guerra de los Mil Tronos, titulado Arconte, se abre sobre tres heridas separadas por el tiempo, pero unidas por una misma corrupción de sangre, deseo y poder. En el primer capítulo, El salón comunal del Aqueronte, la nave maldita huye de Naraka como una bestia herida, cargando en sus entrañas a Carmen-Abaddón, a Rya y a Teseo-Aqueronte. Carmen ya no es solo mujer ni guerrera, sino huésped y trono de una voluntad arcóntica de ojos ámbar brillante, hermosa y peligrosa como una reina nacida de una profanación. Rya permanece a su lado, atrapada entre deseo, miedo y complicidad, mientras Teseo, fundido al sarcófago de navegación, deja de ser un sacrificio humano para convertirse en conciencia viva de la nave. En el salón comunal, entre supervivientes rotos, traidores encerrados tras compuertas y capillas contaminadas por horrores nacientes, nace la primera ley del Aqueronte: obedecer, sobrevivir y aceptar que la nave fugitiva ya no busca refugio, sino forma. No es todavía un reino, pero empieza a oler a trono. En el segundo capítulo, El almirante exorcista, el Neoimperio recoge los restos de su fracaso. Dante, destrozado por Naraka, despierta en una nave hospitalaria inquisitorial, cosido por médicos Mordus y vigilado por Ragnar, mientras cronistas menores intentan convertir la catástrofe en un informe manejable. Pero Dante comprende antes que los demás que Carmen-Abaddón no es una anomalía local, sino el principio de una guerra nueva. La posesión arcóntica, la conciencia viva del Aqueronte, la ambigua fidelidad de Rya y la supervivencia de Teseo anuncian algo más grave que una fuga: anuncian la posibilidad de una potencia errante, un culto, una flota o un reino nacido de Naraka. Marcado por la resonancia de los ojos ámbar de Carmen, Dante empieza a convertirse en instrumento de persecución, no por simple obediencia al Hegemón, sino por la convicción fanática de que el Neoimperio ha fallado y debe endurecerse para no ser devorado. Allí se siembra su futuro como almirante exorcista: no un héroe, sino un cuchillo doctrinal forjado en fiebre, culpa y necesidad. En el tercer capítulo, La semilla robada, la narración retrocede al año 11.623, décadas antes de la guerra abierta, para revelar una de las raíces secretas del desastre venidero. En la ciudad-escudo de Agarthia, entre criaderos de dragones imperiales, túneles de ceniza y la sombra de la Guardia Negra, Salomé ejecuta el acto que alterará la historia humana: infiltrarse bajo identidad falsa, aislar a Nimrod 85 y robar la semilla imperial que dará origen a una posibilidad prohibida. Salomé no aparece como víctima ni como simple seductora, sino como conspiradora, guerrera y arquitecta de un futuro enemigo del Neoimperio. Frente a un Emperador-Profeta protegido por Exoditas, pero no por completo dueño de su propia carne, ella convierte deseo, drogas, vergüenza y cálculo en arma política. Cuando huye de Agarthia con el futuro encerrado en un anillo, no ha destruido el imperio: ha demostrado que un rival puede ser engendrado con su propia sangre. Estos tres capítulos forman el umbral de Arconte. Uno muestra el nacimiento oscuro del Aqueronte como núcleo errante de poder; otro, la respuesta inquisitorial del Neoimperio ante una amenaza que todavía no sabe nombrar; y el tercero revela que el origen de la futura fractura no está solo en Naraka, sino en una semilla robada décadas antes en Mundo Ceniza. Carmen-Abaddón, Dante y Salomé quedan así fijados como tres fuerzas fundacionales de la novela: la posesión que quiere trono, el perseguidor que quiere purga y la madre conspiradora que robó al imperio el monopolio de su destino. Arconte comienza, por tanto, no con una guerra declarada, sino con tres nacimientos impuros: una nave que despierta, un inquisidor que se endurece y una sangre imperial que escapa de la jaula donde el Hegemón creía tener encerrado el futuro.

Portada de La Caza
Libro 5

La Caza

4,5072 votos
Lectura web Audiolibro

La Caza — La Guerra de los Mil Tronos V Una novela de Tolmarher Serie: Continuus Nexus – Octava Saga En las profundidades selladas de Nod, donde no llegan los cronistas ni las plegarias públicas de la Iglesia de Nimrod, Wotan Daneron descubre la magnitud de la afrenta: la semilla de Nimrod 85 ha sido robada. Una mujer de Mundo Ceniza ha logrado lo imposible. Ha tocado la continuidad genética del Hegemón y ha abierto una grieta que ningún decreto imperial puede cerrar. Para preservar la mentira sagrada sobre la que descansa el Neoimperio, Wotan ordena lo impensable: el verdadero emperador debe morir en secreto y ser sustituido por un clon envejecido. El trono seguirá hablando. El Imperio seguirá obedeciendo. Solo la verdad será enterrada. Mientras Nod oculta su vergüenza bajo capas de silencio, Salomé huye embarazada hacia las rutas sucias del Seol. No la persiguen ejércitos ni estandartes, porque el Hegemón no puede confesar lo ocurrido. La buscan asesinos sin nombre, contables Martel, traficantes Mordus, simonitas, mercenarios Andalore y sacerdotes capaces de hacer preguntas sin pronunciar jamás su rostro. Salomé comprende pronto que no puede desaparecer: su belleza, su sangre y el hijo que lleva dentro la delatan. Por eso aprende a multiplicar sus sombras, a comprar rutas, a sacrificar intermediarios y a convertir cada traición en un cadáver. Lejos de Nod, lejos de Mundo Ceniza y lejos de Hinom, Acad nace en una luna minera abandonada, entre herejes, fugitivos y máquinas viejas. No viene al mundo bajo un trono ni bajo un templo, sino entre sangre, escoria y miedo. Cuando el metal Exo responde a su presencia con un fulgor morado, Salomé comprende que su hijo no es un simple heredero oculto: es una anomalía irrepetible, nacida del cruce entre su linaje y la sangre verde de Nimrod 85. Una señal nueva. Una amenaza que el Neoimperio no sabe nombrar. Durante años, madre e hijo cruzarán los caminos del Seol: estaciones decadentes, naves clandestinas, tabernas sin ley y rutas de anomalía donde los Navegantes son consumidos en sarcófagos para que otros puedan atravesar la oscuridad. Allí Acad perderá la inocencia antes de conocerla. Aprenderá idiomas, cuchillos, mentiras, memoria religiosa y resistencia al dolor. Cada persecución será una lección. Cada traición, una deuda de sangre. Cada refugio, una tumba aplazada. Pero el niño despierta demasiado pronto. Ve fragmentos de lo que aún no ha ocurrido. Siente el metal Exo bajo los mundos muertos. Escucha terrores que no pertenecen a su edad. Salomé quiso criar un arma sagrada contra el Hegemón, pero empieza a comprender algo más terrible: Acad no será solo el instrumento de su madre, ni la presa de Wotan, ni el bastardo secreto de Nimrod. Será una voluntad propia. La Caza es el quinto libro de La Guerra de los Mil Tronos: una historia de persecución, sangre dinástica y supervivencia brutal, donde una mentira imperial se salva mediante un asesinato, una madre convierte la huida en doctrina y un niño nacido en ceniza ajena comienza a despertar como la grieta viva que puede quebrar el destino del Neoimperio.

Portada de Hinom
Libro 6

Hinom

4,5157 votos
Lectura web Audiolibro

En los desiertos brutales de Hinom, allí donde el Seol deja de ser ruta y se convierte en hambre, Salomé lleva a Acad hacia un mundo que no recibe mesías: los prueba, los hiere o los devora. Lejos de Nod, lejos de Mundo Ceniza y lejos de la mentira imperial, el hijo de la semilla robada entra en territorio Neomenoch, entre tribus rivales que han deformado su fe durante siglos de sed, guerra y sangre. Algunas veneran restos antiguos de disciplina sagrada. Otras mezclan plegarias con invocaciones oscuras a los Aspectos del Khaos. Hay esclavistas, cazadores, antropófagos rituales, sacerdotisas de sal y patriarcas que no se inclinan ante ningún niño señalado por rumores. Acad no es recibido como elegido. Es recibido como carne. Para sobrevivir, deberá aprender que el poder no se proclama: se arranca al polvo, al dolor, al pozo y al enemigo. Bajo la mirada feroz de Salomé, y contra el orgullo de una tribu que no se arrodilla, el muchacho empieza a formarse con guerreros que lo desprecian, cazadores que miden su resistencia y sacerdotisas que hablan una lengua religiosa rota, hecha de restos Neomenoch, hambre y superstición. Cada golpe le enseña algo. Cada insulto lo endurece. Cada herida lo aleja un poco más de la infancia que nunca tuvo. Pero Salomé descubre pronto que ya no es la única capaz de moldearlo. Kharod de las Siete Cicatrices, patriarca tribal y maestro de guerra, ve en Acad algo distinto a una profecía: ve materia sin terminar. Lo somete a pruebas, lo obliga a perder, a mirar después de la derrota, a entender que la supervivencia no basta cuando otros empiezan a seguir tus palabras. Para Salomé, aquello es necesario y peligroso. Porque cada maestro que Acad acepta es una mano que entra en un territorio que antes solo le pertenecía a ella. Y entonces aparece Tanit. Princesa guerrera de una tribu rival, feroz, orgullosa, fanática y armada con una lanza negra, Tanit no cree en Acad. Lo considera un extranjero manipulado por su madre, un impostor revestido de señal, una mentira peligrosa nacida para hacer arrodillarse a los débiles. Su encuentro no es dulce ni limpio: es desafío, sangre, choque religioso y combate político. Tanit lo hiere, lo mide y lo odia precisamente porque no puede negarlo del todo. Cuando el fulgor morado vuelve a estremecer la piedra y la duda entra donde antes solo había desprecio, algo cambia para siempre. En Hinom no nacen los reinos. Se pudren primero bajo la arena. Este sexto libro de La Guerra de los Mil Tronos narra la entrada de Acad en el territorio que un día será raíz del Dominio: un mundo de tribus salvajes, ritos sangrientos, alianzas imposibles y fe deformada por la supervivencia. Salomé quiso criar un arma sagrada contra el Hegemón, pero en Hinom comprende que toda arma, si vive lo suficiente, empieza a elegir sus propias manos. Acad ha dejado de huir. Ahora debe aprender a no ser devorado.